




En la convención minera más grande del mundo, Argentina presentó un portfolio de inversiones bajo el RIGI por USD 47.000 millones: una señal concreta de cómo se está reconfigurando el mapa global de capitales en minería, y de qué tan rápido tienen que moverse las empresas y proveedores locales para no perder la oportunidad.
Del 1 al 4 de marzo de 2026, la Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC) reunió en Toronto al ecosistema minero global en la 94ª edición de su convención, realizada en el Metro Toronto Convention Centre. El encuentro cerró con más de 32.000 asistentes, una cifra récord, y reúne en un mismo espacio a mineras junior, grandes operadoras, inversores institucionales, proveedores y gobiernos.
Argentina llegó con una delegación de más de 300 funcionarios y empresarios, y un mensaje difícil de pasar por alto: el RIGI ya empezó a mover la aguja. Su actividad central, el Argentina Day, reunió a unos 470 representantes según datos de la organización.
El número que dominó las conversaciones argentinas en Toronto fue contundente: USD 47.000 millones en proyectos mineros vinculados al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Según datos oficiales presentados durante el Argentina Day, ese volumen potencial se compone de:
La estabilidad regulatoria a 30 años para proyectos de gran escala apareció como uno de los puntos centrales del esquema, en un sector donde las inversiones suelen proyectarse a 10, 15 o 20 años.
A ese dato se sumó otro que contextualiza el momento: las exportaciones mineras argentinas alcanzaron un récord de USD 6.037 millones entre enero y diciembre del año previo, con un crecimiento interanual del 29,2%. Los minerales metalíferos explicaron el 82% del total, traccionados por el oro (USD 4.078 millones) y el litio (USD 905 millones), ambos en máximos históricos. El inicio de producción de cuatro proyectos de litio entre 2024 y 2025 elevó a siete el número de minas en operación.
Desde Aquila, cuando analizamos cifras de este tipo, nos interesan tres planos que no siempre quedan claros en la cobertura periodística:
Históricamente, Argentina jugaba en desventaja frente a jurisdicciones como Canadá, Australia, Chile o Perú, que ofrecen una estabilidad institucional consolidada. El RIGI, con su garantía de estabilidad para proyectos de gran escala por 30 años, busca neutralizar parcialmente esa desventaja. No la elimina —los inversores siguen mirando con lupa la macroeconomía y la consistencia regulatoria—, pero vuelve a colocar a la Argentina en el radar de los comités de inversión. Como suele decirse en foros como PDAC, el mercado evalúa más la continuidad de las señales que los anuncios puntuales.
La transición energética global ya no es una conversación de futuro: es una restricción operativa presente. Los principales análisis de demanda de minerales críticos proyectan una brecha creciente entre oferta y demanda de cobre en la próxima década, mientras el litio sigue siendo central para las baterías. Los países y proyectos que lleguen primero al mercado capturarán la mayor parte del valor.
Argentina tiene los recursos (su potencial geológico en cobre, litio y oro ya es una realidad). El desafío ahora pasa por acelerar la ejecución: destrabar permisos, ampliar infraestructura y consolidar consensos sociales.
Una cartera de USD 47.000 millones exigirá una expansión significativa de la capacidad local en proveedores, ingeniería, logística, energía, agua y talento técnico. La Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) proyecta que el desarrollo pleno del cobre y el litio podría llevar el empleo del sector a entre 200.000 y 250.000 puestos directos e indirectos hacia 2032.
Distintos relevamientos del sector advierten, además, que el principal límite a ese crecimiento ya no es el capital ni el recurso geológico, sino la escasez de talento especializado: geólogos, hidrogeólogos e ingenieros, entre otros perfiles. Para proveedores, estudios profesionales y pymes regionales, es una oportunidad de gran escala, pero solo para quienes lleguen con estructura, certificaciones y capacidad real de escalar.
Lo que la PDAC dejó en claro (y lo que no)
La presencia argentina en Toronto confirmó tres cosas:
Lo que no quedó resuelto y será determinante en los próximos 12 a 24 meses: cómo se materializan los proyectos en evaluación bajo el RIGI, cómo evoluciona la adecuación de la Ley de Glaciares, un tema sensible que enfrenta reclamos de previsibilidad por parte de las empresas y de altos estándares por parte de organizaciones ambientales, y cómo se desarrolla la cadena de proveedores y el talento local para sostener el ritmo de inversión.
La cifra de USD 47.000 millones redefine la dimensión del escenario minero argentino. La pregunta que cada actor del sector debería hacerse (operadora, proveedor, inversor financiero, gobierno provincial) es qué porción de esa cartera puede capturar y qué necesita hacer hoy para estar en condiciones de hacerlo.
En Aquila trabajamos exactamente sobre esa pregunta: ayudamos a estructurar proyectos para que califiquen al RIGI, asesoramos a proveedores que buscan integrarse a las cadenas de valor de las grandes operadoras y acompañamos a inversores que evalúan oportunidades concretas en cobre, litio y oro. El número que dejó la PDAC 2026 es una invitación; la respuesta, en cada caso, es estratégica.